Mirando hacia 2026: qué está pasando en la construcción (y por qué debería importarte)

La construcción mira a 2026 con costes ajustados, falta de mano de obra y oportunidades para quien planifique y no improvise hoy

Mirando hacia 2026: qué está pasando en la construcción (y por qué debería importarte)

Hay temas que siempre rondan en nuestra cabeza: costes, plazos, mano de obra… pero este año se están moviendo cosas que no se pueden ignorar si quieres que tu negocio no solo sobreviva, sino que avance. Porque 2026 no va a ser “más de lo mismo”. Va a ser un año en el que aquellos que sí entiendan qué está pasando tendrán ventaja frente a los demás.

Vamos a ver qué está ocurriendo con los pies en la tierra, sin romanticismos, y qué señales deberías tener presentes para tomar mejores decisiones.

1. Materiales y costes: no hay sorpresas explosivas… pero tampoco tranquilidad total

Los precios de los materiales no van a dar un salto inesperado, pero se espera que sigan subiendo de forma moderada (2 %-4 %). Esto significa que los presupuestos siguen comprimidos y el margen de error se reduce. Y con tarifas y aranceles aún influyendo en precios como el acero o el aluminio, quienes no planifiquen con cuidado acabarán pagando más sin haberlo previsto.

Lección: incorpora cláusulas de escalación de costes en tus contratos, revisa las fuentes de suministro y ante la mínima duda piensa en alternativas.

2. Data centers y tecnología: no es moda, es motor real de actividad

Este es uno de esos puntos donde el sector se está reconfigurando: la construcción de data centers impulsada por demanda de nube y AI es uno de los segmentos con más dinamismo en 2026. Está creando literalmente megacontratos que requieren equipos grandes y especializados. Esta situación aunque es de EEUU puede ser una tendencia en el corto plazo en Europa.

Eso no quiere decir que todos vayan a subirse a este tren, pero sí que para muchos puede ser el ancla de reservas de obra durante este año.

Si puedes posicionarte como parte de la cadena de valor de estos proyectos, hay ingresos reales allí; si no, la obra tradicional puede seguir siendo volátil.

3. Interés, financiación y volumen general de obra: calma tensa

La industria no va a estar en un boom generalizado. El crecimiento del sector va a ser moderado y desigual: unos segmentos tiran del carro, otros están más parados. Eso significa que no hay que perseguir cada proyecto que aparezca; hay que ser selectivo.

Esto te obliga a preguntar:

  • ¿Este proyecto encaja con mi capacidad actual?
  • ¿Me quita recursos de una obra con mejor margen?
  • ¿Estoy subestimando costes indirectos o tiempos de espera?

‍4. Mano de obra: sigue siendo el gran desafío estructural

La escasez de trabajadores y la creciente competencia por talento no se van a desvanecer. La mano de obra cualificada sigue siendo el recurso más escaso y más caro.

Y esto no es algo que se arregle de inmediato con salarios más altos o incentivos: se arregla con planificación, formación interna y mejores procesos.