2026: el año en que la construcción entra en la realidad (no solo en las presentaciones)

2026 no va de construir más, sino de construir mejor: costes ajustados, nuevos nichos y más control gracias a datos y tecnología

2026: el año en que la construcción entra en la realidad (no solo en las presentaciones)

Si miras las predicciones para el sector este año, hay dos sensaciones claras: muchos hablan de crecimiento, pero la forma en que se concretará ese crecimiento es un poco diferente a lo que imaginábamos hace cinco años.

No se trata de una explosión de obras nuevas por todas partes. Más bien es un periodo de reajuste, oportunidades puntuales y prioridades más claras sobre qué construir y cómo hacerlo.

Materiales y costes: estabilizados, pero siguen pendientes

Una de las sorpresas más visibles es que en 2026 se espera que:

  • Los precios de materiales no sufran grandes saltos, con aumentos moderados previstos del 2 % al 4 % en muchos casos.
  • Sin embargo, tarifas y aranceles en materiales como acero o aluminio aún pueden generar volatilidad de cara a proyectos más grandes.
  • Los costes laborales siguen siendo el principal factor que presiona presupuestos y márgenes.

Perder el foco en estos detalles puede significar ver cómo tu planificación se descuadra por completo mucho antes de llegar a obra.

Data centers, ¿la nueva palanca de crecimiento?

Puede que solo leas de ellos en titulares, pero la construcción de centros de datos sigue siendo uno de los nichos más activos del 2026. La demanda vinculada a infraestructura digital, almacenamiento en la nube y crecimiento de inteligencia artificial está impulsando planes multimillonarios.

Este tipo de proyectos no solo son grandes en tamaño; también implican complejidades técnicas y logísticas que obligan a repensar cómo planificamos mano de obra, suministros y permisos.

¿Obra pública o privada? El mapa se está reconfigurando

Mientras que muchas áreas del sector privado siguen con expectativas moderadas o incluso planas, proyectos de infraestructura pública, salud y educación continúan siendo una base sólida para actividad constructiva.

Eso nos dice algo práctico: no toda obra crece al mismo ritmo. Lo que puede ir bien en un mercado no siempre funciona igual en otro. Y esto es particularmente evidente si miras hacia donde se concentran las inversiones institucionales frente al mercado mercantil.

¿Y la productividad, la tecnología y la organización?

Más allá de tendencias coyunturales como costes o tipos de proyectos, hay algo que sí está cambiando de verdad, la industria está empezando a integrar mejor datos, tecnología y flujo de información entre equipos.
La digitalización de procesos, desde planificación hasta ejecución, no es ya una opción, sino una necesidad para competir en márgenes estrechos.

En otras palabras: no basta con construir bien. Hay que construir inteligente.

Reflexión OpenObra

Lo que nos traen los informes de tendencias para 2026 no es una revolución espectacular de un día para otro.
Es, más bien, un ajuste de prioridades:

  • Costes bajo control (o cerca de ello) significa que quienes planifiquen con previsión ganan.
  • Los sectores con demanda clara (como data centers o infraestructura pública que sigue activa) ofrecen oportunidades reales.
  • La productividad y los flujos de trabajo mediante datos y tecnología dejan de ser ventajas y pasan a ser condiciones para sobrevivir en el mercado.

Si eres profesional de obra o proyecto, este año no va tanto de construir más, sino de construir mejor, con menos riesgo y más claridad de hacia dónde va la demanda.