Productividad en construcción: eso de hacer más… ¿o hacer mejor?
La productividad en construcción no es trabajar más horas, sino hacer que cada hora cuente. Formación, tecnología y organización
La productividad en construcción no es trabajar más horas, sino hacer que cada hora cuente. Formación, tecnología y organización

La productividad en construcción suena a palabra de consultor con PowerPoint.
Pero en realidad es algo mucho más cotidiano.
Es esa sensación de que la obra avanza con fluidez…
O, por el contrario, de que todo cuesta el doble de lo previsto.
Porque productividad no es trabajar más horas.
Es que cada hora cuente.
Y aquí empieza lo interesante.
Si lo simplificamos mucho (sin necesidad de convertir la vaca en esfera), productividad es esto:
Lo que produces en relación con los recursos que utilizas.
Horas, materiales, maquinaria, coordinación, energía mental… todo suma.
En construcción solemos medirla con algunos indicadores clásicos:
Pero cuidado.
Los indicadores no mejoran nada por sí solos.
Solo te dicen dónde duele.
Durante años hemos medido todo en horas-hombre.
Más horas = más trabajo.
¿Seguro?
Lo realmente interesante es el valor añadido por hora trabajada.
Porque dos equipos pueden dedicar el mismo tiempo…
y obtener resultados radicalmente distintos.
Aquí entran en juego tres cosas que casi nunca aparecen en el presupuesto:
Y sí, la diferencia suele estar ahí.
Puedes tener el mejor software del mercado.
Pero si el equipo no sabe usarlo… no sirve de nada.
La formación continua no es un lujo, es un multiplicador.
Cuando un técnico entiende mejor el proceso, toma decisiones más rápidas y comete menos errores.
Menos retrabajos.
Menos improvisaciones.
Menos incendios que apagar.
Y eso es productividad real.
Aquí es donde muchos proyectos despegan… o se quedan atrás.
Hablamos de:
La metodología BIM no es solo hacer modelos 3D bonitos.
Es reducir errores antes de que lleguen a obra.
Y la inteligencia artificial ya está empezando a anticipar desviaciones de plazo o sobrecostes antes de que los detecte el jefe de obra.
Eso cambia las reglas del juego.
Una mala planificación de suministros puede destruir cualquier planificación perfecta.
Material que no llega.
Material que sobra.
Material mal colocado.
El control de materiales no es burocracia.
Es margen.
Cada accidente es una tragedia humana.
Y también un impacto directo en productividad.
Obras seguras funcionan mejor.
Equipos tranquilos rinden más.
La cultura preventiva no es solo cumplimiento normativo.
Es eficiencia.
No hace falta revolucionarlo todo mañana.
Pero sí empezar por algo concreto.
Algunas palancas reales:
Dividir el trabajo en fases cortas. Revisar. Ajustar. Mejorar.
Informes, comunicaciones internas, seguimiento de indicadores.
Si lo puede hacer un sistema, que lo haga.
IP, RUP, calidad, seguridad… pero con revisión periódica.
Lo que no se mide, se degrada.
Paneles de control digitales permiten ver desviaciones en tiempo real.
Y reaccionar antes.

Fabricar en entorno controlado.
Reducir tiempos en obra.
Minimizar desperdicios.
Menos incertidumbre = más productividad.

Acero estructural, sistemas ligeros, soluciones prefabricadas…
No es solo rapidez.
Es precisión.
Cada vez más herramientas analizan datos reales de obra para detectar:
Y permiten actuar antes.
Eso sí es jugar con ventaja.
La productividad en construcción lleva años estancada en muchos países.
Mercado laboral tensionado.
Escasez de perfiles cualificados.
Impacto de la pandemia.
Inflación en materiales.
Pero también una realidad:
El sector que más se digitaliza es el que más mejora.
¿Tu obra es poco productiva…
…o tu sistema de gestión lo es?
A veces no se trata de trabajar más.
Sino de:
Y hacerlo paso a paso.
Sin buscar la perfección desde el primer día.
En el Club OpenObra hablamos mucho de esto.
De habilidades digitales aplicadas a técnicos de la construcción.
Porque la productividad no se compra.
Se construye.